La obligatoriedad de cumplir con el Reglamento UE 2106/679, más conocido como Reglamento General de Protección de Datos (RGPD / DPGR), implica conocer los principios de la protección de datos más allá de las concepciones tradicionales y conceptos jurídicos básicos, con el fin de adaptarnos a un nuevo modelo de cumplimiento normativo enfocado en el riesgo y con una importante componente de tecnología.

Cumplir con el Reglamento no es suficiente y por eso aparece la nueva y relevante figura del Delegado de Protección de Datos (DPO/DPD) como elemento central de este nuevo marco legal que deberá ser nombrado con carácter obligatorio en la mayoría de empresas y en la totalidad de organismos públicos. Punto de encuentro entre las unidades de negocio, los interesados y la autoridad de control cuya tarea principal será garantizar el cumplimiento de las disposiciones del Reglamento General de Protección de Datos.